Christopher Feliciano
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28 May
Cuando la Familia Emprende

Por Christopher Feliciano | CEO & Founder, Dream Group Management LLC


   Uno de los escenarios de mayor presión que he encontrado en mis 11 años trabajando con empresarios no tiene que ver con el mercado, ni con la competencia, ni con el capital. Tiene que ver con algo mucho más cercano y mucho más difícil de abordar: el negocio familiar.

   La historia siempre comienza bien. Uno tiene la idea, la experiencia, la visión. El otro aporta apoyo emocional, motivación, y el confort de no estar solo en el proceso. Hay confianza. Hay historia en común. Hay afecto. Y en ese momento, todo parece suficiente."Con él nunca voy a tener problemas." "Somos familia. Eso no nos va a pasar a nosotros." "Lo resolveremos cuando llegue el momento."

   Lo he escuchado cientos de veces. Y lo entiendo, la ilusión es necesaria para arrancar. El problema no es la ilusión. El problema es confundir la ilusión con la estructura.


El envase con fisuras

   Tengo una analogía que uso con frecuencia cuando trabajo con socios familiares o amigos que están iniciando un negocio juntos:Un envase con fisuras o agrietado jamás te dará problemas de fuga... hasta que le eches agua. Y entonces las verás todas. 

  El negocio es el envase. El modelo de negocio, la estructura legal, los acuerdos entre socios, los roles definidos, los procesos documentados, eso es el material del que está hecho ese envase.  

Y el agua, muchas veces, es el dinero. Cuando el negocio no genera, todos están bien. Hay paciencia. Hay comprensión. Hay flexibilidad. Pero cuando el negocio comienza a producir o cuando enfrenta su primera crisis real, las fisuras que siempre estuvieron ahí se vuelven visibles. Y lo que parecía un detalle menor se convierte en una fuga que puede hundirlo todo.

Mi trabajo es ayudarte a preparar ese envase antes de echarle agua.


Lo que nadie quiere decir en voz alta

   Cuando dos socios son familia o amigos cercanos, hay conversaciones que nadie quiere tener. Son incómodas. Se sienten como desconfianza. Como si decirlas significara que no crees en la otra persona.Pero no tenerlas es exactamente lo que los pone en riesgo.

¿Qué pasa si uno quiere salir del negocio y el otro no? ¿Quién toma la decisión final cuando no hay acuerdo? ¿Cómo se distribuyen las ganancias cuando uno trabajó más horas ese mes? ¿Qué ocurre con el negocio si alguno de los dos fallece? ¿Quién asume las deudas si el negocio cierra? 

  Estas no son preguntas de desconfianza. Son preguntas de respeto hacia el otro, hacia el negocio, y hacia la relación que quieren preservar. Sin acuerdos escritos no hay continuidad justa. Y la ausencia de acuerdos no protege la relación. La pone en riesgo.


Lo que he aprendido en 11 años

   He visto negocios familiares destruir relaciones de décadas. He visto hermanos que no se hablan, matrimonios fracturados, amistades que no sobrevivieron una sociedad sin estructura.

  Y también he visto lo contrario, negocios familiares sólidos, bien estructurados, que se convirtieron en legados generacionales. La diferencia no fue el amor ni la confianza. Fue la preparación. Los que sobrevivieron tuvieron conversaciones difíciles al principio. Pusieron por escrito lo que esperaban. Definieron roles, establecieron límites entre lo familiar y lo profesional. 

Acordaron procesos para resolver conflictos antes de que existieran.

En otras palabras: prepararon el envase antes de echarle agua.


Mi recomendación antes de emprender en familia

   Antes de abrir la cuenta bancaria del negocio. Antes de registrar la entidad. Antes de invertir el primer dólar. Siéntense a tener esta conversación:

  1. ¿Cuáles son los roles de cada uno y quién toma decisiones finales?
  2. ¿Cómo se distribuyen las ganancias  y cómo se asumen las pérdidas?
  3. ¿Qué proceso seguiremos si queremos salir del negocio?
  4. ¿Cómo separamos la relación personal de la profesional en el día a día?
  5. ¿Qué pasa con el negocio ante eventos imprevistos: enfermedad, muerte, separación?

   Y una vez tengan respuestas, ponlo por escrito. Con asesoría legal. Con firmas, con claridad. No porque no confíen el uno en el otro. Sino porque sí confían y quieren que eso dure.


Una última reflexión

   La ilusión de emprender en familia es hermosa. Y puede ser real. Pero la ilusión sola no sostiene un negocio, ni una relación. 

  El afecto es el porqué. La estructura es el cómo.

  Los mejores negocios familiares que he conocido no fueron exitosos a pesar de ser familiares. Fueron exitosos porque trataron el negocio como negocio, y eso, paradójicamente, fue lo que protegió a la familia.


Christopher Feliciano es CEO & Founder de Dream Group Management LLC, firma de consultoría estratégica con más de 11 años acompañando a empresarios, CEOs y emprendedores en el desarrollo, organización y crecimiento de sus negocios.

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